En Medio Oriente, el conflicto entre las fuerzas israelíes y el grupo militante Hezbolá en el sur del Líbano continúa con intercambios de fuego, bombardeos y desplazamientos poblacionales. El operativo israelí, descrito por las fuerzas como parte de su campaña contra objetivos considerados una amenaza, ha provocado numerosas víctimas civiles y militares en ambos lados de la frontera.
Organizaciones internacionales han expresado su inquietud por el deterioro de la situación humanitaria en la región, con comunidades desplazadas y daños significativos a infraestructuras civiles. Voceros de la Unión Europea y Naciones Unidas han instado repetidamente al cese de hostilidades y a la protección de poblaciones vulnerables afectadas por el combate.
Simultáneamente, en África oriental, la guerra civil sudanesa, que comenzó en 2023, mantiene sus efectos devastadores. A raíz de intensos enfrentamientos entre facciones militares, países como Estados Unidos y Corea del Sur han ajustado sus políticas de evacuación de ciudadanos y asistencia, mientras líderes internacionales llaman al fin de la violencia y al inicio de conversaciones de paz.
El conflicto en Sudán ha acentuado la crisis social y humanitaria en la región, con miles de desplazados internos y presión sobre países vecinos. La comunidad internacional enfrenta retos complejos para apoyar procesos de diálogo, al tiempo que se busca asegurar la protección de civiles atrapados en zonas de combate.